El Valle
El Valle del Mamoní, rodeado por el Parque Nacional Chagres, el territorio Embera Ejua So, el territorio indígena Guna Yala y la Ciudad de Panamá, se encuentra en el punto más crítico para la migración animal de todo el Corredor Biológico Mesoamericano.
A lo largo del año, distintas especies, sobre todo aves y mamíferos, realizan migraciones a través del Istmo de Panamá.
La Reserva Valle del Mamoní cumple un rol clave en la protección de este hábitat de selva tropical y su diversidad biológica. En esta área se han identificado 1,626 especies, de las cuales muchas se encuentran en peligro de extinción o amenazadas, lo que resalta la importancia de este corredor para la conservación.

El Istmo de Panamá se formó hace unos cuatro millones de años, conectando América del Norte y del Sur, y dividiendo el océano en dos, el Atlántico y el Pacífico. Este cambio permitió que animales de ambos continentes se cruzaran y se mezclaran, enriqueciendo la variedad de vida en las Américas, en un proceso conocido como el “Gran Intercambio Biótico Americano”.
En 2020, un estudio centrado en anfibios y reptiles en riesgo en el Valle del Mamoní identificó 13 especies en situación de vulnerabilidad o peligro crítico. Estas especies, o ya habitan la reserva o es muy probable que se encuentren en ella. Además, el estudio sugiere que podrían existir hasta doce especies más en peligro en la región.
Mientras los científicos emprenden proyectos pioneros, como la reintroducción de especies en peligro y la protección de jaguares, nuestro enfoque se centra en el meticuloso registro de la variada flora y fauna del Valle. Este esfuerzo constante de inventariado es crucial para entender y salvaguardar la amplia biodiversidad que distingue al Valle del Mamoní.

Durante las décadas de 1960 y 1970, la economía de Panamá comenzó a expandirse hacia el este, hacia el Darién, lo que llevó a una extensa deforestación de tierras. Esta migración hacia el este también fue impulsada por políticas gubernamentales que buscaban financiar la expansión de la ganadería y la frontera agrícola hacia zonas entonces deshabitadas.
Lo alto del Valle del Mamoní sigue siendo una región montañosa poco poblada que consta de cuatro pueblos: San José de Madroño, El Valle, La Zahina y Mamoní Arriba (enumerados de este a oeste), con una población total estimada de 500 personas. Esta cantidad de habitantes sostiene tres pequeñas escuelas rurales y un centro de salud.
Todos ellos ubicados a lo largo del río Mamoní y su principal afluente, el San José. A lo largo de un camino de tierra que sigue el curso del río y conecta las cuatro comunidades, se encuentran dispersos pequeños puestos ganaderos.


